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XXV One night stand - 22 de junio

El club de rol Kritik se complace en invitaros al XXV One night stand que se celebrará el próximo sábado 22 de junio en su horario habitual, de 20.00 a 08.00 horas.



Durante este One night stand volveremos a poner a disposición de todos los asistentes nuestra amplia ludoteca para que cualquiera pueda probar los juegos que prefiera y, como siempre, nuestros socios estarán disponibles para explicar cualquiera de los juegos presentes a quienes no los conozcan. Además de todos nuestros juegos de mesa también podréis jugar diversas partidas de rol.

Este será el One night stand número 25 (sí, sí, 25 ya!!) y nos gustaría celebrarlo con todos vosotros así que esperamos que vengáis a jugar con nosotros durante toda la noche.

Y, por supuesto, nuestro bar estará abierto y mantendrá sus precios populares para que nadie se quede con hambre!!

¡Os esperamos a todos!

Día: Sábado 20 de abril
Horario: de 20.00 a 08.00 horas
Lugar: Club de rol Kritik. C. Dolors Masferrer, 33-35, 08028 Barcelona

La guerra - V Concurso de relatos de Sant Jordi

Esta semana os traemos otro de los relatos que ha participado en el V Concurso de relatos de Sant Jordi organizado por el club. En esta ocasión se trata del segundo clasificado en votos (empatado con el relato que os presentamos la semana pasada). El relato está escrito por Tiberio Graco y lleva por título La guerra. ¡Esperamos que os guste!

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La guerra

Con un sonoro click, el capitán Roch cierra su reloj y lo vuelve a guardar en su bolsillo. Había sido el reloj de su abuelo.

Jean-Paul, a pesar de tener el estómago vacío, siente ganas de vomitar. Hoy no ha comido nada. Nadie lo ha hecho. Todos los hombres de la trinchera están nerviosos, aunque algunos de ellos consiguen disimularlo mejor. Jean-Paul no, Jean-Paul está llorando en un rincón. Nadie se le acerca.

Todos los veteranos saben que va a morir esta noche y ninguno quiere encariña**e con él.

Jean-Paul no debería estar aquí. No tiene la edad mínima para entrar en el ejército, tuvo que mentirle al instructor. Él no sabía que la guerra era así. Él pensaba que la guerra consistía en matar a muchos alemanes, y liberar ciudades ocupadas por el enemigo. Nadie le dijo a Jean-Paul nada sobre esconderse como ratas en pequeñas madrigueras enlodadas. No le hablaron de lo que significa rezar porque ningún obús te cayera encima. Ni sabía nada sobre convivir con los cadáveres de sus compañeros durante días enteros. Él no sabía que tendría que cavar nuevas trincheras en el barro congelado para encontrarse con los muertos del año anterior. Gritos de dolor, frío, humedad, miedo... el omnipresente miedo que te cala hasta los huesos y te impide dormir. A Jean-Paul nadie le había contado lo que era la guerra.

La artillería francesa cesa en su bombardeo. Un oficial pasa por la trinchera para recoger testamentos y cartas de despedida. Jean-Paul no entrega nada. No tiene nada que dejar y cree que su familia no querrá saber nada de él porque se fugó para alistarse en el ejército. Está equivocado.

Cuando el oficial se ha ido, los compañeros de Jean-Paul empiezan a prepararse para salir. Nadie dice nada. Todo el mundo siente ganas de vomitar. Jean-Paul cree que es el único.

El capitán Roch desenvaina su sable con calculada lentitud. Se santigua. Y sale de la trinchera gritando “¡A la carga!” Cuatro balas se interponen en su camino: una se le aloja en el estómago, otra le perfora el pulmón y otra le rompe la frente. La cuarta destroza el reloj de su abuelo. Ha sido afortunado, la muerte es instantánea.

Jean-Paul y sus compañeros no tienen tiempo para pensar en el capitán Roch. La ofensiva ha comenzado y, al igual que otros cientos de miles de franceses e ingleses, salen de su trinchera dando gritos con los que intentan convencerse a sí mismos de que son valientes.

La artillería lleva un día entero bombardeando las posiciones enemigas. Las ametralladoras pesadas han barrido el campo destruyendo los postes de las alambradas. Es imposible tener la más mínima esperanza de tomar al enemigo por sorpresa.

Decenas de balas silban furiosamente en torno la cara de Jean-Paul. Cierra los ojos, grita, dispara, corre y se tira al suelo. Todos sus compañeros están junto a él. Han recorrido cuatro metros desde la trinchera.

Jean-Paul respira agitadamente, reprime un sollozo, coge aire, se levanta, esquiva un cable de alambre y se lanza al cráter de una bomba. Ha recorrido diez metros más. Varios de sus compañeros llegan hasta él. Su batallón es cada vez menos numeroso.

Dan un par de pasos y oyen el silbido de una bomba. Vuelven a deslizarse al mismo cráter y se amontonan unos encima de otros. La bomba cae muy cerca, pero no les alcanza. Vuelven a salir y esta vez caen, con terribles alaridos, sobre una trinchera ocupada por el enemigo. En torno a Jean-Paul se produce un torbellino de sangre y muerte. Franceses y alemanes se matan con el odio inaudito de personas que no se conocen. Jean-Paul no hace nada, contempla a sus compañeros mudo de espanto mientras los alemanes, inferiores en número, luchan desesperadamente por su vida. En unos minutos todo ha terminado, Defaux, uno de sus compañeros, le grita para que se ponga a cubierto. Jean-Paul se siente como en un sueño.

Han pasado tres horas desde que se inicio la ofensiva. Han recorrido unos doscientos metros que han parecido kilómetros. Jean-Paul no sabe a cuanta gente ha visto morir hoy, pero él todavía no ha matado a nadie.

Son las cuatro de la madrugada. Jean-Paul está agotado, él y los que quedan vivos de sus compañeros se agazapan en una trinchera y, parece, se respira un poco más de tranquilidad. Jean-Paul se acurruca en una esquina y, empapado, queda dormido.

Le despiertan a patadas. El sonido de disparos crece por momentos, varios de sus compañeros disparan al exterior de la trinchera y hay en torno a él algunos cuerpos inertes. Jean-Paul no sabe si están dormidos, heridos o muertos. La verdad es que no quiere saberlo. El hombre que le daba patadas empieza a gritarle: “¡Dios! ¡Muchacho, a ver si ahora vales para algo!”, ninguno de sus compañeros sabe su nombre. Todos piensan que va a morir en seguida. Jean-Paul se levanta con el cuerpo dolorido y mira asustado a su agresor. “Los alemanes han contraatacado muy duramente, en breve podemos quedar copados. ¡Corre hasta el cuartel general e informar de la situación! ¡Pide permiso para retirarnos y vuelve con la respuesta. ¡Corre maldito muchacho! ¡Cada segundo perdido es un hombre muerto!”

Jean-Paul se aprieta el casco y sale corriendo a cuatro gatas como una rata chapoteando entre el fango. No recuerda su fusil hasta que ya está demasiado lejos. En realidad, no sabe si sería capaz de utilizarlo, pero su peso le reconfortaba y le daba seguridad.

Apenas ha dado unos pasos cuando se oyen a la vez varios silbidos de obuses. Jean-Paul se acurruca en un cráter mientras el gran estrépito de una fuerte descarga de artillería llena el aire. Los alemanes preparan un contraataque. Jean-Paul llora en silencio, con las manos sujetándose el casco y rezando porque el bombardeo dure poco. A causa del barro y del miedo, tarda varios minutos en ver la bota que tiene justo delante. Es una bota militar de la que sobresale algo afilado, quizás un hueso humano. Jean-Paul no sabe si ha pertenecido a un alemán o a un francés, ¿acaso importa? Tampoco sabe cuánto tiempo lleva allí; un mes, un año, o desde el 14. ¿Estará el resto del cuerpo más allá? ¿o quizás el dueño de la bota sigue vivo y es uno de tantos lisiados que se arrastran por las ciudades? El silbido de una nueva bomba saca a Jean-Paul de su ensimismamiento. No hay tiempo que correr, se sopla las manos congeladas y sale agazapado del cráter. Da varias zancadas y se deja caer sobre una trinchera.

La trinchera era más profunda de lo que pensaba, y al caer un dolor agudo se adueña de su tobillo. Jean-Paul se lleva la mano a la zona afectada con un gesto de dolor y entonces se da cuenta de que no está solo.

Una rata le mira con ojos maliciosos. Estaba comiendo algo, Jean-Paul prefiere no saber el qué. Le mira, es enorme. Jean-Paul agita un pie hacia ella y la rata sale corriendo. Hay muchas en las trincheras, si estás despierto y consciente, no son peligrosas. ¿Por qué iban a serlo? Tienen toda la comida que puedan desear y los hombres son agresivos y están armados.

El tobillo de Jean-Paul está dolorido, pero no parece que tenga nada grave. Sale de la trinchera a tiempo para escuchar un nuevo silbido de bomba. Retrocede a la trinchera y se estremece cuando trozos de tierra le salpican. Por un momento Jean-Paul está convencido de que se ha quedado sordo.

Vuelve a salir de la trinchera y gatea hacia otra. Se corta la mano con un alambre de espino. No tiene tiempo para detenerse. Se deja caer sobre la siguiente trinchera y el corazón le da un vuelco al reconocer el cadáver del señor Roch. Ha alcanzado las posiciones iniciales.

Jean-Paul siente ganas de bailar... ¡acaba de llegar a la trinchera de salida, y está vivo! Pero la alegría dura poco. Tiene que dar el mensaje y le ordenarán regresar. Seguramente el tiroteo ha aumentado, la contraofensiva ya se habrá producido y deben estar luchando a bayoneta en las trincheras. Probablemente, sus compañeros ya han sido copados y si intenta alcanzarlos se va a encontrar de golpe con los alemanes.

Un fogonazo le recuerda que todavía no está a salvo. Nuevamente gatea fuera de la trinchera, esta vez en dirección al cercano cuartel general. En este todo bulle actividad, infinidad de oficiales franceses corren de un lado a otro como hormigas atacadas. Un oficial repara en Jean-Paul,

-¿Qué haces aquí, muchacho?

-Vengo del frente, señor. Soy el único superviviente de la decimotercera. Vi morir al resto.

-Tranquilízate, joven. Te has comportado con honor y valentía.

Setecientos metros más al este, los últimos sobrevivientes de la decimotercera luchan inútilmente por mantener abierto el sendero por el que tiene que volver el mensajero que ha de salvarles la vida.

El encuentro - V Concurso de relatos de Sant Jordi

Esta semana os traemos otro de los relatos que ha participado en el V Concurso de relatos de Sant Jordi organizado por el club. En esta ocasión se trata del segundo clasificado en votos (empatado con el relato que os presentaremos la semana que viene). El relato está escrito por Ferran Cabré (aka Belzy) y lleva por título El encuentro. ¡Esperamos que os guste!

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El encuentro

El sol empezaba a ponerse cuando Milesha abrió la puerta trasera de la peluquería. Llevaba a rastras el pequeño tonel de la basura, que como cada tarde, después de cerrar, vertía por la trampilla del canal. Estas trampillas, situadas en cada casa, eran un pequeño cubículo, donde había un tonel, que cada noche era vaciado por unos transportadores a vapor, que llevaban toda la porquería sobrante a algún islote, donde sería procesada.

Justo antes de soltar la trampilla escuchó un ruido extraño, como un chirrido, y después el chocar de madera contra madera, al que estaba tan acostumbrada. Se quedó un rato a la expectativa, esperando volver a oír el ruido, sin darse cuenta que no había soltado el tonel pequeño, cuando decidió abrir la trampilla otra vez para ver que podía haber causado ese ruido. Examinó el contenido del tonel con la vista, pelo, restos de pezuña, restos de cuerno, más pelo, un bulto envuelto en tela negra… un momento!, pensó, aquí no debería haber ningún bulto ni ninguna tela negra…

Alargó la mano para palpar aquella cosa, era rígida, y estaba a temperatura ambiente, parecía lisa, como si estuviera formada por alguna especie de placas, o eso le pareció notar a través de la tela. Cerró la mano para intentar cogerlo y tirar de él.

-Au! – exclamó el bulto, que empezó a moverse por si sólo. – No hace falta que me metas el dedo en el ojo!

Milesha apartó la mano asustada cuando dos zarpas se asieron al borde del tonel, repitiéndose el chirrido anterior, al arañar el metal.

- Podrías ayudarme, seas quien seas, no? Es difícil mantener la perspectiva espacial con un ojo lloroso…

- Que?

- Que tires de mí, por favor, pero esta vez de las manos- dijo la figura encapuchada en la que se había convertido el bulto, mientras se sostenía de lo que parecían dos manos.

Milesha agarró lo que suponía era el brazo izquierdo y tiró; era más ligero de lo que suponía, pesaba lo mismo que un gato y cuando lo pudo ver sobre las maderas del muelle, tenia el tamaño de un gato con túnica, pero quien le pondría una túnica a un gato?

- Gracias. - Dijo la el gato embozado.

- De nada. - Respondió Milesha automáticamente.

La figura se dio la vuelta y empezó a deslizarse lentamente dirección al centro de la ciudad.

Milesha consiguió reponerse y gritó: Alto, saqueador de basura!- Fue lo primero que se le pasó por la cabeza, para detener a lo que fuera que acababa de encontrar, y pedirle explicaciones.

- ¿Cómo me has llamado, niña cabra?

- Saqueador de basuras. – Repitió segura de si misma – Al fin y al cabo estabas saqueando mi basura,no?

La figura se giró de nuevo, de forma que lo que se suponía eran la apertura de la cara, y las de las mangas, quedaban encaradas hacia ella, así comprendió Milesha que a no ser que algún gato hubiera aprendido a andar sobre dos patas, no era un gato con túnica.

-¿ A caso tengo pinta de andar por los sitios trasteando basuras ajenas…?

Milesha miró detalladamente la figura; un ser de tres palmos de altura, cubierto por una túnica, rebozada por los restos de pelo de las diez clientas que habían pasado por la peluquería, con manchas de polvos de talco y raspaduras de cuerno que se habían pegado a la túnica negra, ahora multicolor, que tenia un ribete con lo que parecían calaveras blancas diminutas…

Milesha no pudo responder, sólo lanzar una sincera carcajada ante el aspecto del ser que intentaba exigir respeto y negar lo innegable.

- Te he hecho una pregunta, niña.

- Espera, un momento…- dijo Milesha, mientras recuperaba el aliento – Sinceramente, si, tienes aspecto de haber trasteado basura ajena.

- ¿Cómo? Para que lo sepas, niña, soy un gran mago de la Torre de los Huesos, y no tengo necesidad alguna de rebuscar la basura. - Milesha pudo imaginarse al misterioso interlocutor sacando pecho para darse importancia...

- Bien, gran nigromante, pues si no estabas rebuscando la basura, ¿que hacías dentro del tonel de la basura? No pretenderás que me crea que te caíste por accidente por una trampilla que estaba cerrada, con mecanismo de seguridad, verdad?.

Aquello pareció coger desprevenido al nigromante, que empezó a balbucear algo.

- Pues, pues...- si no fuera por la túnica, se le podría ver pensar la siguiente excusa a toda prisa - … estaba buscando a Rat, mi siervo, que hace horas que debería haber vuelto.

- Y Rat si que rebusca en la basura?

- Está en su naturaleza. Bueno, o almenos en su anterior naturaleza... o almenos en la naturaleza del tipo de ser del que proviene... es decir, que es frecuente encontrar pequeños roedores, ratas, en las basuras, aunque Rat no creo que esté formado totalmente de partes de rata... las costillas parecían de ardilla, pero encajaban bien en el esqueleto... - y siguió murmullando algo para sus adentros, como si estuviera divagando para él mismo.

Milesha estuvo un rato viendo como el pequeño ser divagaba para sus adentros, hasta que recordó que esta tarde llegaba el correo del continente, con lo que esperaba llegase el último numero del libro coleccionable de belleza de Lady Mirrith.

- Oye, ya vale, dejalo, estoy cansada y tengo cosas que hacer, en el fondo me da igual quien o que seas. A más ver, Sr. Gran Mago.

- Llamame Tim.

-¿Que?

-Tim, Timothy, es mi nombre.

- Oh, ya veo, entonces, a más ver, Gran Tim.

-¿Gran Tim?Gran Tim? Ya estamos otra vez con el tamaño, no? - chilló Tim, casi alborde de la histeria- Al final todo acaba siendo cosa del tamaño. Solo porque uno esté en la edad de crecer no se lo toman en serio.

Milesha se agachó para cerrarle la boca a Tim antes que siguiera parloteando sobre lo que fuese que quisiera añadir a continuación, cuando se encontró con un hocico cálido, una boca llena de dientes afilados, unos ojos dorados con una pupila vertical, con una piel escamosa, entre sus dedos; lo que le quitó algo de confianza en si misma.

- Mira, tengo que ir al muelle principal a por unas compras,- le dijo mientras soltaba el hocico- si quieres me acompañas y me cuentas lo del tamaño, lo de Rat, o que hace un Nigromante fuera de la Torre de los Huesos, o si lo prefieres nos despedimos aquí...

-Mi madre me dijo que no andara con desconocidos, así que o me dices tu nombre, o tendré que ir volando, para no andar con desconocidos...- dijo Tim sonriendo, lo que no era muy tranquilizador... una sonrisa de una cabeza de dragón, por pequeña que sea, no resulta tranquilizadora.

Milesha se imaginó algún truco lamentable de Tim para simular el vuelo, por lo que prefirió decir su nombre y dejar la forma de volar de Tim a la imaginación. -Milesha,

Milesha Pielblanca, soy la hija de Ezra Pielblanca, la mejor peluquera de la Isla.

¿Puedes andar y hablar a la vez?

Tim se sacudió los pelos de la túnica, murmuró unas palabras mientras hacia unos gestos extraños y un fulgor pálido dejó la túnica impoluta.

Empezaron a andar.

-Seguramente ya te lo habrán dicho, pero tienes sonrisa de dragón.- dijo Milesha algo nerviosa.

- Gracias, he estado practicando. Algún día conoceré a algún dragón, y ya estoy preparado, he estudiado su lenguaje corporal, y tengo este objeto, que me permite entenderlos...- dijo Tim mientras señalaba un pequeño broche dorado que llevaba en la túnica, parecía una cabeza de dragón fabricada en oro, con unas letras cónicas alrededor de la cabeza.

- Muy bonito, ¿que es?.

- Es un poderoso artefacto que concede a su portador la facultad de entender y hablar el idioma de los dragones, lo llamo “el pin del club de los amigos de los dragones”.

Milesha se paró en seco, mirando a Tim.

-Oye, tienes cabeza de dragón, tus manos parecen garras... por casualidad no tendrás todo el cuerpo recubierto de escamas y un par de alas?

-Si.

-Y naciste de un huevo?

-Si.

-Y te has fabricado un artefacto que te permite entender a los dragones...

-Si.

-¿Has probado a hablar ese idioma sin el artefacto?.

-No, claro, por supuesto, sólo los dragones pueden entonar ese idioma, con las sutilezas gramaticales de forma natural, por eso el pin. No hace falta ser mago para entenderlo.- Dijo Tim con naturalidad.

-Por casualidad no te acunarás rodeado de monedas, piedras preciosas y tesoros similares?

-Si los tuviera, seguramente lo haría..

Siguieron andando, debatiendo las costumbres y manerismos de los dragones, insistiendo Tim en no ser nada de eso, hasta llegar a la tienda “productos de ultramar”, un local de madera, situado al lado de las oficinas del procurador del puerto. El local consistía en una ventanilla de atención, con un gran mostrador, y la mayor parte era el almacén, situado en la trastienda del local.

Jeofrey, el propietario, al verles les hizo un pequeño gesto con la mano abierta, y buscó algo debajo del mostrador.

-Milesha, Reverendo Tim, hoy ha llegado lo que esperaban. Para Milesha, el nuevo coleccionable del libro de Lady Mirrith- mientras sacaba un delgado volumen en papiropara el Reverendo, el tratado alquímico para epidermis y otros tejidos corporales del continente, volumen 12.- y depositó un delgado volumen idéntico al primero.

Milesha, que por su estatura, llegaba a ver ambos volúmenes a la perfección, empezó a decir mientras Tim se encaramaba al mostrador,- Pero si parecen igua...

-Shht!- interrumpió Jeofrey, negando enérgicamente con la cabeza y los ojos desorbitados. -No digas nada... - susurró.

Tim empezó a examinar el tratado alquímico- Perfecto estado, el sello arcano de protección al agua, luz, fuego, está intacto, y con el sello personal de Lady … Bien! Perfecto como siempre Sr. Jeofrey, aquí tiene su plata y media.

Jeofrey puso la misma cara de resignación que las diez veces anteriores, evitando activamente recordar la primera vez que el reverendo le compró el tratado alquímico; las diferencias en el nombre, que si era el tratado alquímico o el libro de Lady Mirryth terminaron con el bigote y la barba de Jeofrey chamuscados y un pequeño ejército de zombis y esqueletos diminutos rodeandole...

- Muchas gracias, Jof- Milesha le dio el dinero.

-Dale recuerdos a tu madre, y dile que parece que pronto mi barba ya necesitará un recorte.- respondió mientras miraba al Reverendo de reojo, que acababa de hacer desaparecer su volumen.

XXXIII Torneo oficial de Infinity - 4 de mayo



El Club Kritik, con la colaboración especial del Club Mournibal - l'Espiga de les Corts, os invita a su XXXIII Torneo oficial de Infinity. El torneo se realizará el día 4 de mayo en el club de rol y simulación Kritik.

En esta ocasión, y esperamos que en próximas, el Club Mournibal aporta su escenografía para poder ampliar las plazas del torneo hasta los 26 participantes.

Adaptándonos a las nuevas bases del ITS, el torneo será un Classic Torunament a 300 puntos, pudiendo llevar 2 listas del mismo ejército/sectorial.

Jugaremos 3 rondas, 2 por la mañana y 1 por la tarde. En cada ronda se jugará una misión común de las recientemente publicadas para todos los participantes.

El sistema de puntuación será el que corresponda a cada misión.

Se usaran mesas de interiores (con las reglas de "ascensores", limitaciones al DA: Salto de Combate, y la imposibilidad de desplegar TAG's) y mesas con zonas de terrenos específicos (montañoso en las piezas del cañón y selvático en las piezas de las trincheras).

Este torneo continuará sumando puntos para nuestra propia clasificación y seguirá las puntuaciones de la nueva temporada del ITS.

Como siempre, las inscripciones SOLO serán válidas por vía mail en el correo expuesto más abajo. En el cuerpo del mensaje se deberá indicar lo siguiente: - Nombre del jugador
- Ejército
- Número de teléfono móvil
- Los jugadores que pertenezcan al Club Mournibal - l'Espiga de les Corts deberán indicarlo en su correo.

Horario:
- Presentación de ejércitos: 10:30 h
- Inicio 1ª ronda: 11:00 h
- Inicio 2ª ronda: 12:30 h
- Inicio 3ª ronda: 16:00 h
- Entrega de premios: 18:00 h

Por respeto al resto de participantes y a la organización, se ruega puntualidad.

Día: sábado 4 de mayo
Lugar: Club de rol Kritik (C. Dolors Masferrer 33-35, Barcelona) Junto al metro de Les Corts
Puntos: 300
Número de listas: 2
Precio: 5€ (incluye refresco)
Inscripciones: SOLO vía e-mail a clubkritik@hotmail.com
Colaboración especial: Club Mournibal - l'Espiga de les Corts (C. Joan Gamper 30, Barcelona)
Listas: para facilitar su consulta y posible revisión, las listas deberan traerse impresas en papel
Participantes: plazas limitadas a 26 jugadores, los que se inscriban de más formaran la lista de reserva para poder llenar las eventuales bajas antes del torneo.
Proxies: para este torneo hemos decidido ser algo más "flexibles" en cuanto a proxies (para facilitar la incorporación de los jugadores noveles). En este torneo se permitirá hasta un 35% de proxies en cada lista (esto es, en una lista de 10 miniaturas, entre 3 y 4 minis). Aún premitiendo más proxies, éstas deberán ser "legales" (miniaturas de Corvus Belli, del mismo tamaño que la miniatura que representan, etc), y rogamos no se abuse de ello para no entorpecer las partidas.

Y el ganador del V Concurso de relatos de Sant Jordi es....

El pasado sábado 20 durante nuestro XXIII One night stand se dio a conocer el ganador del V Concurso de relatos de Sant Jordi. En esta edición se habían presentado 13 relatos de estilos muy diversos pero el que ha recogido más votos entre el jurado popular integrado por todos los usuarios registrados en nuestro foro ha sido el relato "El ingenioso artilugio del Señor Lombardo" de Tiberio Graco.

Agradecemos su participación a todos los autores que nos han enviado sus relatos. Aquellos interesados en leerlos, podréis ir haciéndolo durante las próximas semanas en las que iremos publicándolos aquí mismo.

Esta fantástica imagen pertenece al cómic Jordi&Oslo de Joveguille al que podéis conocer mejor en su página de Facebook.

Y para empezar, qué mejor que hacerlo con el relato ganador. Con todos vosotros:

El ingenioso artilugio del señor Lombardo  por Tiberio Graco

Querido hijo mío:

Si estás leyendo esto es porque ya estoy muerto. La tisis que devora mis entrañas desde hace tantos meses ya habrá terminado su funesta misión y yo no me contaré entre los vivos. Es por eso que, alcanzando el fin de mis días, he decidido desvelarte el misterio que tantos años lleva atormentándome.

Desde muy niño has sabido que tu padre fue en su día un buen relojero (magnífico, me atrevería a decir). También has sabido que en mi juventud viajé a España, y que desde entonces, sin ningún motivo aparente, me vi incapaz de fabricar ningún ingenio mecánico. Sé que debí haberte contado lo ocurrido allí hace tiempo, pero ¿cómo? ¿cómo desvelarte los horrores que todavía me producen pesadillas todas las noches?

Espero que sepas perdonarme mi debilidad al mantener tanto tiempo el secreto. Espero también que puedas perdonar mi cobardía al no poder relatarlo de palabra y tener que recurrir a un escrito. No espero que me perdones, sin embargo, por lo que hice hace tantos años en Los Oscos. Nadie debería nunca perdonar nada así. Ni si quiera a un padre. Todo comenzó en Bristol. Treinta y cinco años había envejecido este siglo diecinueve cuando yo me encontraba allí para estudiar el trabajo de un prestigioso relojero. Entonces yo me dedicaba a recorrer Inglaterra buscando a los mejores relojeros para aprender su arte y, modestamente, ya había alcanzado una habilidad bastante aceptable. Pero yo no quería ser un buen relojero, yo quería ser el mejor relojero que jamás hubiera existido.

Estaba yo sentado en una taberna de puerto, haciendo dibujos de posibles mecanismos cuando una conversación captó mi atención. Un capitán de navío muy borracho intentaba convencer al tabernero para que aceptara un reloj como pago por su cuantiosa deuda, algo que no convencía al tabernero. El capitán insistía una y otra vez que se trataba de una joya única que él había adquirido en un lugar llamado Ribadeo, y que estaba dotado con un mecanismo capaz de impedir cualquier tipo de atraso o adelanto. Intrigado por esta frase, me hice cargo de la deuda del marino a cambio del reloj.

Durante las siguientes semanas me olvidé por completo de mi nueva adquisición, tenía otras cosas que hacer en Bristol y tampoco es que me inspirara mucha confianza el marino. Al fin y al cabo, el tal puerto de Ribadeo bien podría no existir. Pero cuando volvía casa y lo encontré en mi maleta, me dispuse a examinarlo… ¡qué maravilla! Nunca jamás había visto una obra tan maravillosamente ensamblada. Cada pequeña pieza había sido pulida con un mimo exquisito de forma que, parecería, el autor había dejado un poco de su alma en cada fragmento del reloj. Mi corazón se desbocaba por momentos, ¡el mecanismo que evitaba los atrasos y los adelantos, del que habló el marinero, era cierto! Y era lo más ingenioso que había visto en mi vida. Una voz egoísta surgió de mi interior y me dijo que sería muy fácil copiarlo y hacerlo pasar como mío. Pero más tarde decidí que tenía que conocer a ese relojero, y apropiarme de todos sus secretos. Decidí viajar a Ribadeo, dondequiera que estuviese.

Y Ribadeo resultó estar en el norte de España. Los marinos de Bristol me miraron con sorna cuando se lo pregunté, haciéndome notar mi ignorancia portuaria. No me fue nada difícil conseguir sitio en un mercante que hacía una parada en Ribadeo. Y en esta villa tampoco resultó complicado averiguar que el reloj debía haber sido realizado, sin duda alguna, por Don Francisco Antonio Lombardo, el relojero más hábil de la región. Curiosamente, yo ya había oído hablar de los Lombarderos, relojeros de varias generaciones, pero nunca me había preguntado donde vivirían.

Don Francisco resultó ser un hombre increíblemente afable y educado, que no tuvo inconveniente en hablar conmigo. Dominaba muy bien el inglés y disfrutaba hablando con un colega. Nuestra primera conversación derivó rápidamente hacia John Harrison, el héroe de los relojeros, que en su día consiguió vencer a los principales científicos del planeta gracias a su ingenio y a su habilidad. Sospecho que sacó el tema por agradarme, al conocer mi origen británico. En un momento dado, yo le dije que ya habían pasado los tiempos en los que los relojeros podían resolver problemas en los que las mejores mentes del planeta habían fracasado. Recuerdo perfectamente que los ojos se le iluminaron con una especie de malicia infantil, como la de un niño que prepara una travesura y me contestó con un escueto “a lo mejor se equivoca.” Fue entonces cuando me percaté de que Don Francisco estaba preparando algo. Desgraciadamente, no fui capaz de sonsacarle ninguno de sus secretos ni, muchísimo menos, conseguir que me aceptara como aprendiz, a pesar de que elogió muy amablemente un reloj mío cuando se lo enseñé.

Don Francisco tardó tres semanas en volver a Ribadeo (no me atreví a establecerme en Los Oscos, donde residía el relojero, por miedo a llamar demasiado la atención si al final acababa haciendo algo ilegal. Un inglés en la costa puede pasar medianamente desapercibido, en la montaña asturiana sería imposible, así que me instalé en la vecina Castropol. Durante el tiempo que tardó en volver aproveché para preguntarle a los lugareños sobre el relojero, que era bien conocido y querido por toda la villa. Las historias que me contaban parecían absolutamente disparatadas; Don Francisco, al parecer, había construido un aparato volador con el que había sido capaz de recorrer algunos metros, y su ingenio había llegado hasta el punto de inventar un caballo mecánico capaz de ir hasta la iglesia y volver él solo. No dudé en comentárselo a Don Francisco en cuanto tuve ocasión, pensando que se reiría de tales fantasías. Pero no lo hizo. De hecho confirmó los rumores, lo cual me dejó estupefacto. O Don Francisco era el mayor genio de nuestro tiempo, o un grandísimo fanfarrón. Y desde luego no parecía lo segundo.

Me dijo que, efectivamente, construyó una máquina voladora con la que consiguió recorrer unos metros. Y que, como desde niño había querido volar, aquella fue la experiencia más maravillosa de su vida aunque apunto estuvo de ser la última. Así que decidió intentarlo por otras vías. Yo pensé imaginarme a donde quería llegar y le dije que estaba de acuerdo con él en que era imposible que una máquina más pesada que el aire pudiera volar y que si el hombre algún día alcanzaba las nubes sin duda sería mediante algún tipo de globo. Don Francisco me sonrió enigmáticamente y me contestó con un confuso “las mariposas son más pesadas que el aire”.

Cuando me confirmó lo del caballo, supe que había llegado mi oportunidad. Aproveché la ocasión para suplicarle que me dejara, al menos, ver tal portento en funcionamiento. Don Francisco me miró con desconfianza, pero yo sabía que su cortesía natural le impediría negarse si yo insistía lo suficiente, ¡y vaya si lo hice!. Don Francisco se vio obligado a invitarme a su casa.

El trayecto hacia Los Oscos fue uno de los mejores viajes de mi vida. Todo el mundo debería visitar al menos una vez aquel pequeño rincón de las Españas. Los riachuelos se acercan melosamente al viajero ronroneando como un gato. Los árboles y la niebla tapan los paisajes con pudicia, como avergonzándose de su propia belleza y, sin embargo, aportándole un elemento indispensable. Este es el tipo de tierra en la que un gran hombre puede entregarse completamente a sus genialidades y, estoy seguro, no debe ser muy distinto de las tierras en las que John Harrison ideara su maravilloso cronómetro.

El caballo mecánico era, ciertamente, un portento maravilloso. No sólo caminaba imitando a la perfección el movimiento de un caballo normal, sino que incluso pifiaba, movía la cabeza y ¡si le dabas una manzana se la comía! (Don Pedro me explicó que aquello había sido un pequeño capricho suyo y que los restos de la manzana se guardaban en una caja del vientre fácilmente extraíble). El caballo funcionaba a base de cuerda y bastaba tirar de una palanca oculta en sus crines para que se dirigiera hasta la iglesia, y se detuviera allí a la espera de que otra palanca le hiciera volver. Era un proceso absolutamente mecánico, bastaría con desplazarlo unos pasos para que ya no siguiera la senda adecuada y acabara, posiblemente, estrellado contra una casa. A mi me parecía maravilloso, pero Don Francisco le quitaba importancia. En una ocasión dijo que le faltaba verdadera vida. Que sólo sería realmente útil si una mente humana pudiera dirigirlo. A mi me pareció inconcebible tanta modestia. ¿Cómo era posible que un hombre hubiera inventado algo así y no se hubiera dedicado a recorrer el mundo mostrando su ingenio? Sólo había una explicación… que ese hombre estuviera preparando algo mucho más importante.

Pero la tarde se nos echó encima y todavía no habíamos comido, así que (viendo que yo no hacía ademán de marcharme) Don Francisco se vio obligado a invitarme a comer. Sabiendo que esta podría ser mi última oportunidad de sacar algo en claro, le pregunté por el excusado (se trataba de una casa señorial, que había pertenecido a los Lombarderos desde varias generaciones y tenía algunas comodidades), y aproveché la situación para buscar su taller. Lo que encontré allí me dejó de piedra, la habitación entera estaba repleta de diagramas y dibujos de mariposas, y encima de la mesa de trabajo, una delicada mariposa metálica parecía esperar el momento de alzar el vuelo. Al principio me pareció una simple estatuilla, pero en cuando la cogí me resultó evidente que su vientre escondía el más delicado mecanismo jamás fabricado por manos humanas. Entonces lo entendí todo, “las mariposas son más pesadas que el aire”, “sólo sería realmente útil si una mente humana pudiera dirigirlo”. Seguramente esta mariposa no sería más que un prototipo, una maqueta de una mariposa mucho más grande, lo suficientemente como para poder soportar el peso de un ser humano que la dirigiera… ¡Don Francisco estaba apunto de inventar una máquina voladora!

En ese momento escuché un carraspeo y encontré detrás mía al señor Lombardero. Su cara rebosaba ira contenida, esta vez yo había llegado demasiado lejos. Volví al salón avergonzado y no pronunciamos ni una palabra más el resto de la comida. Cuando me despedí supe que acababa de arruinar toda posibilidad de aprender los secretos de Don Francisco de su propia boca. Pero no podía darme por vencido. Aquella mariposa debía ser mía, tenía que analizarla con más detalle.Así que decidí esconderme en el bosque y esperar a la noche para poder introducirme en la casa del señor Lombardero y robar la mariposa.

Entonces escuché una especie de tic tac y al darme la vuelta, la vi. La mariposa que había visto en el taller apenas horas antes, estaba ante mi revoloteando de flor en flor. Era maravillosa. Sus colores brillaban con intensidad metálica y sus movimientos imitaban a la perfección los de una mariposa real. No me extrañó que el rumor de la mariposa todavía no se hubiera extendido, ya que a un observador casual seguramente le pasaría totalmente desapercibida. A mi aquello me pareció un regalo de Dios (en realidad era de Satanás). Y sin tan si quiera pensarlo, me lancé tras la mariposa.

Ella empezó a huir de mi, pero sus pequeñas alitas no le permitían mucha velocidad y su pesado armazón metálico le impedía ser tan ágil como una mariposa normal. El aparato parecía inteligente, se mostraba totalmente aterrado y varias veces intentó despistarme colándose por huecos pequeños. Pero al final la capturé. El pequeño artefacto se resistía, y tenía mucha más fuerza de lo que podría parecer. Tuve que agarrarlo con las dos manos, y aún así el aparato me arañaba y me hacía sangre con sus patas metálicas, incluso me pareció que me mordía en su desesperación. En un momento en que casi se me escapa perdí la paciencia y, tras empujarla contra un árbol, alcancé una piedra y empecé a golpearle con toda mi fuerza. La mariposa intentó inútilmente resistirse, sus delicadas alitas se cerraban, fracasando en su intento de proteger el débil vientre. Tarde un buen rato en recuperar mi cordura y para entonces la mariposa ya estaba totalmente destrozada. Entonces, viendo los restos de la preciosa mariposa en mi mano, comprendí por fin hasta el punto que había llegado mi locura. Con el resto de honradez que no había tenido hasta entonces, decidí volver a la casa de los Lombardos y afrontar mi delito como un hombre. Estaba dispuesto a que Don Francisco me insultara, incluso a que me pegara, yo no iba a defenderme. Pero nada podría haberme preparado para lo que vi.

La puerta estaba no estaba cerrada, sólo arrimada como es habitual en los pueblos. Y al no contestar nadie, entré. Don Francisco estaba tumbado en una extrañísima posición. Su cara mostraba un indecible horror y sus brazos y piernas, agarrotadas, se extendían en posición defensiva encima de su cuerpo. Sus brazos se cerraban encima como si fueran alas imaginarias que intentara utilizar para proteger del golpe de una roca.

Entonces lo comprendí todo. “Sólo sería realmente útil si una mente humana pudiera dirigirlo”. De alguna extraña forma, el señor Lombardo había conseguido transmitir su alma hasta el artefacto. Y yo acababa de matar al mejor relojero que jamás hubiera existido.

Votaciones del V Concurso de relatos de Sant Jordi

Desde hace unos días que ya está abierto el período para elegir el mejor relato entre todos los enviados en el V Concurso de relatos de Sant Jordi.

Este año hemos recibido muchos relatos de temáticas diversas y nos gustaría que todos vosotros expresárais cuál es vuestro preferido votando por él en el tema dispuesto a tal efecto en nuestro foro.

El día 20, durante el One night stand, se hará público el ganador.

Podéis leer todos los relatos y votar por vuestro preferido en este enlace.


Resultados y fotografías del XXXII Torneo oficial de Infinity

Cedo la palabra a Daixomaku, nuestro actual organizador de torneos de Infinity que nos comenta el torneo del pasado sábado.

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Saludos comandantes!

Bueno, por primera vez superamos los 25 participantes y los 30! Al final 31 participantes, organizados en 16 parejas (bueno … 15 parejas y iVelilla con su doble personalidad … gracias!), intentando (que no siempre logrado) que un “novato” fuese apadrinado por un “veterano”. Claro, esto no puede ser siempre así si resulta que se apuntan más novatos que veteranos!

La primera conclusión es obvia: el hobby va bien y sigue creciendo, al menos por Barcelona y Tarragona (que no, no me olvido de vosotros!).

Otra conclusión también es fácil: qué narices hacemos ahora?! El Club Krítik puede organizar torneos por parejas hasta con 36 participantes … pero no de manera individual. Algo se nos va a tener que ocurrir (o no) para gestionar las ansias de Infinity de tanta gente.

Me alegró ver caras que vi en la jornada de demos que hicimos el mes pasado, y ver caras de las no-tan-nuevas que van apareciendo en los torneos (antes como espectadores y ahora como jugadores).



Quisiera agradecer a todos los que nos dieron una mano con el montaje de mesas y escenografía, así como a los “asistentes” que tuve durante el torneo (con tanta gente rondando, un solo organizador lo tiene crudo!).

Y agradecer también a todos los jugadores, pues ver que un evento como este tiene tanto éxito es muy gratificante, y eso es gracias a los 31 que me aguantasteis todo el sábado.

Muchas gracias y hasta el próximo!

Ah, si! Claro … y a continuación, la clasificación final:

1º – Yelma (Morat) y Leirbag (EC)
2º – iVelilla (Caledonia) y … bueno, él mismo (con otros ariadnos)
3º – Capitán Pescanova (Panoceanía) y Vladoso (Haqqislam)
4º – Jonhy (Panoceanía) y Toniu (EC)
5º – Linemine (Haqqislam) y Graveland (Haqqislam)
6º – Darkpanzer (Yu Jing) y Draconarus (Nómadas)
7º – Santi (Nómadas) y Hassfurd (Nómadas)
8º – Aquiles (Aleph) y Bernat (Ariadna)
9º – Seasonsend (Nómadas) y Xarau (Corregidor)
10º – Thierry (Ariadna) y Serxt (Ariadna)
11º – Mephisto (Yu Jing) y Hed0ne (JSA)
12º – EdDator27 (Tohaa) y Abraham (Shasvastii)
13º – Jherazob (Aleph) y Gurkham (Hassassin)
14º – Paskins (Panoceanía) y Benimaru (Órdenes)
15º – Bayushinako (Tohaa) y Apolo (Tohaa)
16º – Hinoken (Haqqislam) y Lexuck (Hassassin)

Aquí tenéis las fotografías del evento

XXXII Torneo oficial de Infinity - 6 abril




El Club Kritik os invita a su XXXII Torneo oficial de Infinity. El torneo se realizará el día 6 de abril en el club de rol y simulación Kritik.

El torneo será a 150 puntos, pudiendo llevar 2 listas del mismo ejército/sectorial.

Jugaremos 3 rondas, 2 por la mañana y 1 por la tarde. En cada ronda se jugará una misión común (de las ya habituales en el Club) para todos los participantes que se comunicará el mismo día del torneo.

El sistema de puntuació seguirá siendo 6 puntos por misión + 4 puntos por bajas.

Se usaran mesas de interiores (con las reglas de "ascensores", limitaciones al DA: Salto de Combate, y la imposibilidad de desplegar TAG's) y mesas con zonas de terrenos específicos (montañoso en las piezas del cañón y selvático en las piezas de las trincheras).

Este torneo continuará sumando puntos para nuestra propia clasificación y seguirá las puntuaciones de la nueva temporada del ITS.

Como siempre, las inscripciones SOLO serán válidas por vía mail en el correo expuesto más abajo. En el cuerpo del mensaje se deberá indicar lo siguiente:
- Nombre del jugador
- Ejército
- Número de teléfono móvil

En este torneo se dará prioridad de inscripción a los "novatos" y a todos aquellos que quieran iniciarse en el mundo de Infinity. Últimamente hemos conocido a muchos nuevos jugadores y nos gustaría que pudiesen tener preferencia en este torneo.

Horario:
- Presentación de ejércitos: 10:30 h
- Inicio 1ª ronda: 11:00 h
- Inicio 2ª ronda: 12:30 h
- Inicio 3ª ronda: 16:00 h
- Entrega de premios: 18:00 h

Por respeto al resto de participantes y a la organización, se ruega puntualidad.

Día: sábado 6 de abril
Lugar: Club de rol Kritik (C. Dolors Masferrer 33-35, Barcelona) Junto al metro de Les Corts
Puntos: 150
Número de listas: 2
Precio: 5€ (incluye refresco)
Inscripciones: SOLO vía e-mail a clubkritik@hotmail.com
Listas: para facilitar su consulta y posible revisión, las listas deberan traerse impresas en papel (a ser posible realizadas con Army, ORA o Aleph Toolbox)
Participantes: plazas limitadas a 18 jugadores, los que se inscriban de más formaran la lista de reserva para poder llenar las eventuales bajas antes del torneo. Por poco que podamos, miraremos de ampliar este número de plazas disponibles.

¿Quieres jugar con nosotros?

¿Quieres jugar y no sabes a qué? En Kritik tienes donde elegir. Échale un vistazo a nuestro foro y apúntate a lo que te apetezca:

Partidas de Rol:
Hay dos partidas de rol buscando jugadores ahora mismo:
- Deadlands o Feng shui (a elección de los jugadores).
- Superhéroes Inc.

Cartas:
Este sábado hay torneo de cartas de Vampire: The eternal Struggle en el club. Quedan plazas disponibles

Juegos de mesa/Minis:
Los lunes y/o martes se queda para ir probando nuevos juegos de mesa y algún juego de miniaturas sencillo (tipo Heroclix).

Miniaturas:
Si quieres empezar a jugar a Infinity y/o a Carnevale, hay gente buscando contrincantes:
- Infinity
- Carnevale

Rol en vivo:
Siguen quedando plazas (pocas) para el ReV de La llamada de Chtulhu que se jugará el 13 de abril

V Concurso de relatos de Sant Jordi:
Sigue abierto el plazo para presentar relatos para el Concurso de relatos de Sant Jordi del club.

Ya han llegado los primeros relatos para nuestro concurso!

Esta fantástica imagen pertenece al cómic Jordi&Oslo de Joveguille al que podéis conocer mejor en su página de Facebook.

Ya hemos empezado a recibir los primeros relatos que participan en el V Concurso de relatos de Sant Jordi organizado por nuestro club y estamos muy contentos por ello, pero os queremos recordar que ya solo quedan tres semanas hasta la fecha máxima de envió (las 00.00 del día 6 de abril).

Así que si estáis pensando participar, no dudéis más y poneros a escribir ya!

Podéis encontrar las bases y condiciones para participar en este enlace.

¡¡Esperamos vuestros relatos!!