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Media Event: Prólogo

Volvemos a la carga con un relato que sirve como introducción a la campaña de Mutants & Masterminds que Sethelan está dirigiendo en el club. Los hechos que aquí se relatan son ligeramente posteriores a la primera partida que nuestro grupo jugó pero, junto con ellos, dan a conocer la existencia de los mutantes al mundo de juego.



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Siempre he sabido que las personas temen lo que no entienden. Pero nunca me imaginé que llegara hasta ese nivel. Puede ser que el miedo nos lleve a hacer cosas que no se entienden, pero eso no justifica las barbaridades que es capaz de hacer el ser humano. Era difícil de imaginar que el hecho de ser tan diferente, me llevaría a morir.

- Creo que he oído algo por ahí, como un motor – dijo una voz femenina en el bosque.
- Puede que sea el acceso del que oímos hablar, por donde los camiones. ¿Sabrías decir de dónde viene, Tarja? – le preguntó su compañero.
- Sí, creo que sí Adam. ¿Por cierto, como crees que les irá a los otros dos? No parecen muy competentes.
- Tranquila, Gregory es capaz de electrocutar a alguien si se acerca lo suficiente para intentar tocarle y Chris… bueno, seguramente hará que media casa se desplome de sueño… espero que sutilmente. – Dijo mientras empezaba a seguir a Tarja. - ¿Seguro que mi hermana está ahí dentro?
- Bueno, tiene un patrón psíquico bastante peculiar. O la han clonado o está ahí dentro.

Mientras tanto, en una mansión no muy lejos de allí

- Pensaba que habría más gente en la mansión. No me ha costado nada hacer que cayeran. – En un pasillo, la sonrisa de Chris no podía disimular.
- También puede ser que tus poderes hayan aumentado. Sea como sea, no voy a ir habitación por habitación a comprobar si hay gente dormida. He conseguido… abrir el ascensor. Ahora hay que bajar. Ve preparándote.

A veces es mejor vivir como vives. No buscar cambiar las cosas. Así fue como empezó todo. Un día ayudas a unos amigos que no pueden integrarse en la sociedad, y al día siguiente te encuentras sedada en una cama de hospital.

- La verdad… no me esperaba… tanta vigilancia… ¿De dónde se supone que han sacado a estos mercenarios? – Adam estaba respirando forzosamente. Mantener tantos hechizos, como él llamaba a sus poderes, a la vez le dejaba agotado.
- América se caracteriza por tener ejércitos de pago. Si te puedes permitir una buena seguridad, nadie se mete contigo. – Estaba examinando mentalmente al último guardia mientras lo mantenía en el aire. Tenía una mente privilegiada, y sabía cómo usarla. – El ascensor está por allí, dijo señalando un pasillo. – Buenas noches, bastardo. – se despidió con la mano mientras noqueaba al guardia, sonriéndole.

Avanzaron un poco y enseguida vieron a Gregory y a Chris apoyados en una pared. A su lado había un par de guardias. Uno de ellos, echaba humo.

- Si que habéis tardado. ¿Hay mucha gente por ahí? – Preguntó Chris.
- Nada importante. Solo un pequeño ejército mercenario bien armado. – Tarja lo dijo con tal naturalidad, que parecía no darle importancia. Después señaló a uno de los guardias. - ¿Y eso, tan cerca ha estado?
- Eh, antes de que el santurrón diga algo, me estaba defendiendo. El me puso una mano encima.- Protestó con antelación Gregory.
- No diré nada, según Tarja, Kate está por allí. Aunque tenemos que pasar por una especie de reactores. Por lo visto, están haciendo algún tipo de droga.

Creo que no se puede explicar lo que se siente al estar encerrada en una jaula. Mucho menos, lo que se siente al ser un conejillo de indias. Por suerte, no sentía miedo en ese momento, las drogas lo evitaban. Solo podía sintonizarme con el ambiente. No sé explicar cómo funcionaba mi poder, como hacía que las cosas me salieran bien. Solo que en aquel momento, no iba a salir todo bien.

- Allí está el reactor. Calculo que hay unas… quince personas. Pero no todas son militares. Parecen… - dudó un momento – científicos o algo por el estilo. Tened cuidado. – Tarja no solía tener dudas, ni miedo. Pero en ese momento, no era tan confiada.
- De acuerdo. Allá vamos, de aquí a las jaulas, no falta mucho. Gregory, delante de Tarja, Chris, tú detrás de mí. – La voz de Adam era autoritaria. No parecía que fuera a aceptar ninguna sugerencia.

Entonces empezaron los fuegos artificiales. Adam no dejaba convertir los rifles de los guardias en lo primero que se le pasaba por la cabeza: ladrillos, globos, refrescos. Incluso convirtió uno en pompas de jabón, pero cada vez estaba más exhausto. Detrás de él, Chris, sereno, intentaba desconectar la mente de todos los científicos de la zona, cosa que iba logrando.

Por otro lado, Gregory cargaba, con las armas desnudas hacia los guardias que se le iban acercando. Mientras, Tarja iba desarmando con su mente a los guardias y arrojaba lejos los rifles. Cada puñetazo de Gregory iba acompañado de una luz: la energía eléctrica que desprendía su cuerpo dejaba muy aturdidos a sus contrincantes. Pero entonces todo se complicó.

Empezaron a llegar más guardias. Cada vez estaban más arrinconados. Los estaban poniendo contra los reactores. Los cuatro hacían lo que podían para defenderse, pero estaban acorralados. Entonces Gregory toco el cemento con la mano. Estaba contra la pared. Abrieron fuego. La mayoría de balas volaron en dirección a la nada, reflectadas por Tarja, o convertidas en pompas de jabón por Adam. Pero una rozó a Gregory. El dolor que sintió, hizo que su subconsciente tomara el control, y se cargó al máximo.

Yo sabía que ese momento se acercaba. No sé exactamente como lo noté. Es como cuando sabes que tienes que girarte porque alguien te está observando. En ese momento, me arrepentí de haber ido aquel día a ayudar a Hardy cuando vi que lo metían en aquella furgoneta. Así fue como empezó todo para llegar al final.

Lo siguiente que se vio, en varias manzanas alrededor, fue un flash cegador, seguido de una gran explosión.

Mi nombre es Kate Brody, y así es como morí el día del Amanecer Mutante