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Kingmaker II

Continuamos con la historia de la exploración de las Tierras del Cinturón Verde por parte de nuestros aventureros

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Después de la rápida intervención de los aventureros contra los bandidos y guiados por uno de ellos (Pete), el grupo se dirige hacia el sur en busca del campamento de los bandidos.

Tras un alto en el camino para comer, cazar, descubrir algo más sobre la fauna autóctona y varias horas de viaje, los aventureros llegan de madrugada al campamento de los bandidos. Una vez atados los caballos y el bandido arrepentido, pretenden emboscar el campamento. Pero esta vez son los bandidos quienes sorprenden al grupo iniciando un combate que casi resulta fatal para Tzadok.

Pasados unos minutos de intensa lucha en la oscuridad y entre los árboles del bosque, el grupo de aventureros consigue reducir a todo el campamento, incluida su líder, Kessler.

Mientras estabilizan y atan a los bandidos supervivientes descubren un alijo de pieles y botellas de un extraño licor, que podrán llevar en su recién adquirido carro.

No es fácil administrar la ley en las Tierras Robadas: mientras se preparan para el interrogatorio de los bandidos, el grupo se debate sobre el futuro de estos malechores ...

Una vez decidido y ejecutado el destino de los bandidos derrotados, el grupo vuelve a su punto de partida, el puesto de comercio de Oleg. Por el camino se encuentran un claro en el bosque dónde crecen unos sabrosos rábanos (para los Kobolds que lo custodian). Deciden continuar sin molestar la siesta de los Kobolds hasta llegar a su destino, dónde les esperan los ansiados refuerzos de la ciudad: un grupo de tres guerreros capitaneados por Kesten Garess.

El grupo establecen lo que parece una buena relación con el grupo de recién llegados y comercian libremente con Oleg. Por lo visto, los dos grupos parecen interesados en mejorar el estado de las defensas del puesto.

Al día siguiente se levantan temprano para explorar los alrededores del puesto de comercio. Dentro del bosque y hacia el atardecer, se encuentran con una bestia que no parecía estar muy de acuerdo con la presencia del grupo. El slurk no tardó en darse cuenta de su error, pero no murió sin dejar algún "rastro" tras de sí.

Una vez en el que fuera el campamento de los bandidos, el grupo pasa la noche y decide adecentar la zona más adelante. Justo antes del amanecer, un grupo de lobos ataca al campamento, pero los aventureros los despachan con relativa facilidad.

Al día siguiente, explorando hacia el este del campamento, el grupo halla una mina de oro. Quién sabe si en un futuro le podrán sacar provecho.