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Estación de Lluvias I


Tras el rescate en la antigua ciudad gnoma parecía que la ciudad del Caldero había vuelto a la “tranquila” normalidad, durante algunas semanas los náufragos víctimas de la Hermandad Escarlata que ahora hacían de héroes locales, junto a sus nuevos aliados, disfrutaron de un descanso mas que merecido que emplearon para recuperar las vidas que tenían antes de la esclavitud mientras evitaban las insistentes peticiones de algunos nobles de la zona por contratarlos como guarda espaldas ya que Jenya les había advertido lo crueles que podían llegar a ser estos con sus empleados...

Pero se dice que los problemas nunca vienen solos, y el grupo no tardó en tener otra ración ya que tras el merecido descanso el templo volvía a necesitar de sus servicios, un mensajero especialmente fatigado les entregó un mensaje de Jenya poco claro, al parecer algo grave estaba sucediendo en esos momentos y no había tiempo que perder. El grupo que al recibir el mensaje se disponía a almorzar dejo la comida en la mesa y partió hacia el templo de inmediato cruzándose por el camino con Patch el semiorco que al parecer también tenía problemas con el árbol sagrado.

Quizás por suerte o por afinidad con el templo el grupo prefirió ir primero al templo, donde encontraron a una Jenya preocupada, daba vueltas por la sala principal del templo y estaba especialmente nerviosa, cuando vio a los aventureros les explicó que el líder del templo, su marido, Sarcem Delasharn había partido hacia un par de semanas hacia una ciudad vecina en busca de 8 varitas mágicas capaces de impedir que el lago central de la ciudad creciese más durante la estación de lluvias pero durante sus rezos matutinos le llegó un mensaje mental de su marido diciendo que él y su séquito estaban siendo atacados en el mono afortunado, una posada situada en el linde de la jungla que hace de punto de descanso para quien se atreve a sortear los peligros de esta, iría ella misma pero no podía dejar el templo desatendido así que les dio los caballos de los que disponía pidiéndoles que partiesen lo antes posible.

Durante el trayecto el grupo fue atacado por un grupo de simios muy numeroso que impedía que la gente usase el paso a la posada, era extraño que estos animales que normalmente viven en la jungla se alejasen tanto de esta acercándose a la ciudad y más extraño aún era la táctica que siguieron, ya que era mas propia de bandidos que no de animales salvajes. Tras perder el tiempo con los monos tal y como sus enemigos querían prosiguieron el viaje que entre el combate y demás no duró mas de media hora, finalmente habían alcanzado su objetivo, pero la posada del mono afortunado parecía tranquila, demasiado tranquila...

Empezaron a explorar los alrededores solo para descubrir que un grupo de dinosaurios se estaban alimentando de los cadáveres que se amontonaban en la parte trasera, también confirmaron que la estación de lluvias se acercaba cuando cayó el primer rayo cerca de la posada, tras evitar llamar la atención de los dinosaurios decidieron irrumpir por la puerta principal de una patada, cogiendo por sorpresa a muchos de los asaltantes que bebían tranquilos disfrutando de su reciente victoria.

Los atacantes pusieron en problemas a los aventureros, ya que aunque la mayoría eran mercenarios de baja categoría algunos de ellos tenían las habilidades de asesinos expertos que además usaban tácticas de combate confusas para los aventureros y letales, por su culpa casi pierden la vida de algunos de sus miembros durante el combate, pero los verdaderos problemas empezaron cuando salió quien dirigía a los atacantes y al parecer también a los simios del camino ya que era un licantropo con afinidad por los simios ya que era un hombre-simio capaz de comunicarse con estos, el monstruo medía más de dos metros e iba armado con un alfanje que uso con furia combinando sus ataques armados con letales mordiscos infectando a varios de los miembros del grupo con su maldición durante el combate.

Tras una pelea muy reñida finalmente los bandidos y su líder yacían cadáveres en el suelo, pero Sarcem y su séquito no habian dado señales de vida en el combate...