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Aventuras y desventuras en el valle de Nentir - Partida IV

Finalmente el grupo optó por descansar un poco y recularon hacia la capilla de Tiamat donde montaron guardias y recuperaron energías. Por suerte para ellos los kobolds debían estar demasiado temerosos tras la caída de la mayoría de los suyos o quizás demasiado ocupados preparando trampas para los visitantes y no tuvieron visitas inesperadas.

Con nuevas energías y tras las curaciones volvieron frente al portón de madera, Linzor que se temía una emboscada impidió que Obsidian reventase la puerta de un golpe y así poder avanzar y convenció a sus compañeros de que una actuación sigilosa seria la mejor opción. Se encaramó por la pared continua al portón de madera, desde donde el día anterior habían sufrido los ataques de la “pelota de juegos” de los kobolds, para pode espiar la zona desde ahí pero para su desgracia las criaturas que le esperaban no eran otra cosa que dos reptiles guardianes los cuales sorprendieron con la guardia baja al shifter y le hicieron pasar un mal rato, por suerte para Zeridan la experiencia contra el guardián del día anterior le había servido para adaptarse a los ritmos extraños de ataque de la criatura y para conocer sus vulnerabilidades así que trepó para ayudar a Linzor y junto al apoyo mágico del resto del grupo lograron derrotar a los guardianes wyrm con relativa facilidad.

Acto seguido Linzor quitó el tablón que bloqueaba la puerta y el grupo avanzó por un pasillo oscuro y de gran tamaño, con agarraderas para antorchas que tiempo hacia que se habían consumido y relieves de grandes batallas donde algún dragón había sido implicado los cuales fueron ignorados por el grupo ya que se habían cansado de verlos en las salas anteriores y estos empezaban a ser repetitivos.

De repente el pasillo terminó en lo que parecía una bifurcación pero al fijarse un poco más se dieron cuenta que en realidad era una sala cuyo centro estaba separado del resto con muros. Por el tamaño del pasillo del que venían y lo grande que era la sala, ya que desde su posición no lograban verla entera Obsidian sospechó de que se trataría de la sala principal de un templo, y debido al fuerte olor a suciedad también la guarida principal de los Kobolds así que insistió en que debían actuar con mucho cuidado para no caer en una trampa. Pero era demasiado tarde, Audax ya había salido al encuentro de la primera de ellas y se vio atrapado entre dos reptiles voladores que le picotearon hasta que calló, el grupo fue a su rescate solo para ser visto por los kobolds que activaron la autentica trampa dejando caer a la sala una roca de gran tamaño que empezó a girar y girar aplastando a héroes, dracos y kobolds por igual mientras estos combatían.

La situación era crítica así que el grupo tras rescatar a Audax tubo que reagruparse para cubrir al Deva el cual estaba preparando un conjuro que según les había dicho seria poderoso, a su vez los Kobolds hacian lo mismo esperando a que actuasen el líder y el sacerdote de Tiamat que también preparaban algo especial. Durante la confusión de la batalla uno de los reptiles logró desarmar a Zeridan y otro intentó lo mismo con Obsian, pero encontrando la muerte tras el intento, Linzor recibió mucho daño y empezaba a retirarse junto con Pendaran cuando este finalizó su conjuro a tiempo y creando una luz cegadora que se unió en un punto materializando a una criatura echa de llamas y con una armadura con elegantes bordados de ojos, era un ángel de fuego, un sirviente divino el cual solo existía para cumplir las ordenes de su señor y que este solo permitía invocarlos en ciertos momentos ya que no le gustaba que sus adoradores hiciesen mal uso de sus sirvientes, y ese era el momento ya que a su vez los Lideres Kobolds empezaron a expulsar de sus bocas la llamarada y el rayo de los alientos de un dragón, una técnica solo usada por los mismos dragones y por algunos clérigos de Tiamat, los alientos fueron efectivos y dejaron a Audax y a Linzor inconscientes y devatiéndose entre la vida y la muerte, pero junto a ellos varios de los kobolds atacantes que estaban en el camino de sus lideres resultaron heridos con igual intensidad o incluso muertos. Obsidian se apresuró en curar a linzor ya que su ballesta sería de gran utilidad y Pendaran corto la hemorragia de las heridas de Audax mientras mantenía la concentración para que su ángel no desapareciese y pudiese mantener a los kobolds a raya mientras recuperaban algo de fuerza y eran aplastados por la roca gigante.

Zeridan finalmente logró recuperar su espada y la empleó para matar a la criatura que se la había quitado, ya solo quedaban 4 kobolds, una docena de ellos junto con sus guardianes draco habían caído a manos de la roca gigante que finalmente se había parado colapsando la entrada y el resto en manos del grupo que estaba casi recuperado, el ángel de fuego había desaparecido tras un ultimo ataque del líder kobold pero el daño que había causado a los enemigos de su fe había resistido importante, casi tan importante como el tiempo que había conseguido al grupo para recuperarse y el cual ahora estaba casi tan fresco como antes de empezar a combatir. Con renovadas fuerzas Zeridan y Obsidian lograron matar al líder Kobold y dos virotes de la ballesta de Linzor junto con la poca magia que aun podía usar Pendaran, el cual seguía agotado debido a su invocación, lograron acabar con los demás kobolds, solo uno quedo vivo el cual se rindió tras ver que estaba perdido.

El prisionero kobold fue atosigado por el cabezón enano y el pícaro pero no lograron sonsacarle nada, aburrido por los métodos de interrogación de sus compañeros Pendaran se dedicó a observar lo que quedaba del salón central del templo, cuando noto un fuerte frío antinatural proveniente de una de las estatuas, al fijarse más descubrió un pasaje secreto oculto tras esta, había algo mas tras esa escotilla, algo que sospechaba que seria peligroso, y sabía que sus inconscientes compañeros lo descubrían partirían de inmediato hacia el nuevo reto así que decidió no decir nada por el momento, se sentó cerca de la estatua para entretenerlos si los demás intentaban investigar por la zona y descansó.

Finalmente hartos de las continuas bobadas dichas por el kobold y hambrientos decidieron hacer una pausa e ir a buscar a los otros presos que habían dejado en las afueras de la cueva. Pendaran se quedó en la sala alegando que a su fe no le interesaban esas cosas y Zeridan que sospechaba del extraño comportamiento del deva se quedo escoltándolo. Obsidian, Audax y Linzor fueron hasta las afueras de la sala solo para descubrir que sus presos habían escapado y hacia demasiado tiempo ya que por un error de Linzor al colgarlos no se dio cuenta de que la rama no aguantaba el peso de las criaturas y al romperse esta escaparon a toda velocidad, Obsidian sin embargo agradeció a Kord que no diese valor a esos reptiles ya que si hubiesen decidido atacar volver a la cueva y atacarles por sorpresa en mitad de uno de los combates posiblemente no estarían vivos en estos momentos para contemplar el sol.

Pendaran aprovechó la tranquilidad que ofrecía la sala sin el molesto hombre gato y los constantes berridos del enano para realizar un ritual que le pondría en contacto con Ioun por un breve lapso de tiempo y así encontrar respuestas a lo que hacer. Zeridan lo observó en silencio mientras aplicaba sus propias artes arcanas a su nueva espada, cuando Pendaran finalizó el ritual empezó a hacer preguntas al aire las cuales sorprendieron tanto a Zeridan que fue derecho a la estatua para encontrar por si mismo la trampilla cosa que dada su naturaleza ígnea no le fue demasiado difícil ya que el frío antinatural era para el algo muy molesto, el genasi estaba furioso no le gustaba que no le contasen ese tipo de cosas ya que se consideraba alguien sensato y por lo poco que había conocido al resto sabia que la decisión de callarse del deva era exagerada, pero prefirió no armar jaleo, si lo que había tras la trampilla era lo que sospechaba no era momento para discutir.

Finalmente el grupo estaba reunido de nuevo y Pendaran les rogó descansar cosa que ni Audax ni Linzor entendieron demasiado ya que no había peligro, pero Obsidian al ver la expresión del genasí no tardo en atar cabos. Decidieron descansar en la sala central con el kobold bien atado.

Pasaron las horas muertas pero cansados y heridos hacia poco que se habían puesto a dormir y tardaron en coger el sueño, tiempo que el “kobold” aprovechó para usar su as en la manga...