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¿Qué es un juego de rol?

“¿Qué bicho le ha picado al tipo este para venir ahora con éstas?”, se preguntará el avisado lector. Igual que la indiscreción, el quid del asunto no se encuentra en la pregunta, sino en la respuesta. Y muy probablemente según las repuestas que nos de, nos estará contando cada persona qué es lo que más valora de un juego de rol.

Y esto viene a que hace unos días hablábamos en el club acerca de la necesidad de rasgos de juego sociales, que no se usan, porque es el jugador que interpreta, o que sí deberían usarse, porque las capacidades del personaje no son las mismas que las del jugador, sociales incluidas…

¿Cómo debe ser un juego de rol? Diría en mi condición de atlante que ríos de tinta ha generado ya va a seguir generando el tema, o más concretamente … ¡por todos los dioses! ¿En qué unidades metafóricas vienen los bytes? ¿Racimos? ¿Hondonadas? Bueno, eso, que el “cómo” en realidad está directamente influido por la concepción que previamente tengamos del juego de rol, de ahí la pregunta inicial.

Si nos ponemos analíticos, en la pregunta encontramos dos palabras: “juego” y “rol”. Son casi tan difíciles la una como la otra, así que empecemos.

Pero antes ¿hay una necesidad real de definir algo como el juego? ¿No sabemos todo lo que es? Sí… y no. El DRAE define el juego en su segunda acepción como “Ejercicio recreativo sometido a reglas, y en el cual se gana o se pierde”, y aquí empezamos a liarla. Por supuesto, aunque el DRAE es riguroso, no es científico en un sentido estricto de la palabra. Si a la ciencia hemos de acudir, la ciencia que se ha ocupado del juego es la pedagogía, y a ella volveremos más adelante.

A la hora de definir el juego se lo ha descrito como un rasgo propio del ser humano (J. Huizinga) y presenta una serie de rasgos: frente al “ejercicio” del DRAE, lo considera una actividad, algo más general y quizá con un matiz menos físico. Coinciden en que está sometido a reglas que todos los participantes conocen y libremente aceptan… y aquí se acaba. El juego es una actividad libre, es decir, voluntaria, y autotélica: el hecho de jugar se considera un fin en si mismo, ya que jugar es satisfactorio y divertido. También está delimitado a un tiempo y espacio concretos. Finalmente, considera que el juego va acompañado de sentimientos, habitualmente tensión y alegría. Su último rasgo es la conciencia de que el tiempo de juego es diferente del tiempo del resto de la vida.

Otros autores afinan más los rasgos y afirman que el juego tiene un carácter incierto. Al ser una actividad creativa, espontánea y original, el resultado final del juego fluctúa constantemente, lo que motiva la presencia de una agradable incertidumbre que nos cautiva a todos.

Con esto podemos dejar más o menos zanjado el concepto de juego, e ir a la segunda palabra “rol”. Esta palabra, en el sentido de “personaje” o “papel” llega al castellano a través de la sociología, y el concepto de “role play” a través de la psicología. El primero se refiere a los distintos papeles (roles) o funciones que la misma persona puede desarrollar en diferentes momentos de su vida: una misma persona puede asumir el rol de hijo, de padre, de jefe, de subordinado y de hincha borracho en el mismo día. El segundo se refiere a un conjunto de técnicas de intervención psicológica, como el psicodrama, y que tienen como base el ponerse en el sitio de un personaje sea real o ficticio. Esto provocó que algunos eruditos de este país afirmasen, empecinados en su ignorancia, que algo tan serio que solo un experto sabe manejar adecuadamente no podía dejarse sin control en manos de jóvenes.

Pero si finalmente regresásemos al inglés original, nos daría la clave, dado que hablamos de “roleplaying games”, es decir, el juego de interpretar un papel.

Interpretar es un bonito verbo, tiene suficientes sílabas y consonantes, para que su conjugación hablada pueda ser considerada un arte, sin entrar en su significado. Interpretar ¿hasta que punto? ¿es llevar un personaje interpretar? No vamos a adelantarnos, pero manteniéndonos fieles a nuestra propia definición de juego, podemos establecer que el límite está en la diversión, porque esto es un juego, señoras y señores. Llevar un personaje puede no ser fácil, e incluso estresante si es un personaje que exige mucho esfuerzo al jugador; por otro lado, he jugado partidas con personajes por un lado muy chulos, y que, por otro lado, me han resultado aborrecibles por la cantidad de “cámara” que han acaparado. El término medio siempre es algo muy difícil.

Los juegos de rol tienen algunas características más, que comparten con otros juegos: son cooperativos, ya que necesitan de la colaboración de los jugadores, y, por tanto, no competitivos. La tensión no la crea el enfrentamiento entre jugadores, sino la resolución a base de indicios de un enigma o argumento; son también, por tanto, juegos de reflexión.

Por supuesto, muy pocas ludotecas, como no sean las ludotecas de los clubes de rol cuentan en sus fondos con juegos de rol. Pero una de las clasificaciones de juegos más extendidas en ludotecas, el sistema ESAR (de la psicopedagoga canadiense Denisse Garon) lo clasificaría dentro de los juegos Simbólicos (juego de interpretación) y de los juegos de Reglas (juego de reflexión o de reglas complejas), dos de los aspectos a los que el acrónimo ESAR hace referencia.

Otro aspecto muy importante, y esto ya es absolutamente personal, es el artístico: se pueden hacer todas estas cosas y además, que quede bonito. Una vez más, será cada persona o cada grupo de juego quienes consideren qué es bonito. Y esto podría dar para otro articulo, o quizá algunas opiniones del distinguido público.

Lo mismo podríamos decir de las virtudes de los juegos de rol. En distintas páginas, incluida la del Ministerio de Educación se encuentran glosadas sus virtudes, lo cual podría dar lugar a otro artículo de densidad mucho mayor

Ya he respondido más arriba a la cuestión de interpretación o reglas. Considero que la interpretación es necesaria: ni mucha, ni poca, la suficiente para que deje al resto de los jugadores tiempo para lucirse. Nadie duda de la necesidad de reglas que simulen los conocimientos de un personaje, los alineamientos de D&D son quizá burdos, pero una simulación sin duda de los valores de un personaje. Así que creo que casi cualquier juego debería contar con alguna regla que permita simular la interacción social, sobre todo, porque las personas no son sus personajes, y quizá no todos recordamos con facilidad algún recurso para echar mano. Por otro lado, yo juego para divertirme, y realmente me molesta que por causa de un excesivo reglamentismo no poder disfrutar de una partida.

Os dejo un par de links, el primero sobre cuestiones teóricas relacionadas con el rol y el segundo, de la Wikipedia, que os puede llevar al del ministerio de educación al respecto.

http://www.infor.uva.es/~arturo/Rol/Discusion/

http://es.wikipedia.org/wiki/Juego_de_rol

http://www.isftic.mepsyd.es/w3/recursos2/estudiantes/jovenes/op_11.htm


Amigos, Romanos, Compatriotas… ¿qué es un juego de rol?

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